Para llevar a cabo todo lo anterior, es necesario que los docentes sean formados en este ámbito. La formación de los docentes requiere equiparlos para promover la comprensión de la naturaleza profunda de la desigualdad de género y superar las barreras de aprendizaje.
La formación debe ayudar a los docentes a desarrollar soluciones prácticas y debe ir acompañada de seguimiento. Los esfuerzos de las instituciones de formación inicial y de los proveedores de formación en servicio y desarrollo profesional continuo, requieren ser coordinados y bien documentados.
La construcción de redes de maestros para trabajar juntos o en colaboración a través de redes de escuelas y centros de maestros es una forma de sostener la formación y proveer apoyo continuo para los docentes.
La formación de los docentes también requiere abordar no solo cómo enseñan la igualdad de género, sino también cómo la viven en sus vidas privadas, cambiando su comportamiento personal y desafiando algunos de los estereotipos que financian la desigualdad.
Los estudiantes de docencia, y los maestros/as en servicio, requieren oportunidades para examinar y entender sus propias identidades de género, y para comprender cómo la desigualdad de género tiene lugar en las escuelas, así como su rol en afrontarla.
La Fundación Mujeres trabaja por una formación específica dirigida a profesionales de la educación con el fin de dotarles de capacidades, habilidades y recursos que fomenten la transmisión al alumnado de modelos igualitarios entre niñas y niños.
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